Trabajo independiente y juventudes. Algunas notas sobre las prácticas laborales promovidas desde las políticas de Industrias Culturales en el Gran Resistencia.

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Miradas Locales

Trabajo independiente y juventudes. Algunas notas sobre las prácticas laborales promovidas desde las políticas de Industrias Culturales en el Gran Resistencia.


Por: Pablo Andrés Barbetti y Rafaela Lescano
Tramas feria Trabajo independiente y juventudes. Algunas notas sobre las prácticas laborales promovidas desde las políticas de Industrias Culturales en el Gran Resistencia.  Revista Tramas

1. Introducción:

Pensar los ámbitos artísticos o culturales como espacios laborales es poco frecuente en los estudios sobre juventudes y trabajo de la región. En este artículo nos proponemos realizar algunas reflexiones sobre las prácticas laborales de un grupo de jóvenes que han participado en un programa estatal denominado “Fortalecimiento para emprendedores chaqueños de base cultural” bajo la órbita del Departamento de Industrias Culturales[1], dependiente del Instituto de Cultura de Chaco. Nuestro interés con este texto es aportar a los actuales debates en torno a la promoción estatal del trabajo independiente, del emprendedurismo y autoempleo, en este caso en un campo que podríamos considerarlo emergente[2], como es el de la Cultura.

La información que sirvió de base para esta producción deriva de un trabajo de tesis de grado[3], que se enmarca en un proyecto de investigación más amplio[4], en ejecución, a cargo del Grupo “Juventudes, Educación y Trabajo” de la Universidad Nacional del Nordeste.

Partimos de un diseño metodológico de tipo cualitativo, con una triangulación de fuentes de información. Para la construcción de los datos recurrimos a la revisión de documentos y a la realización de entrevistas semi-estructuradas a referentes del programa antes mencionado y a una muestra de jóvenxs que participaron en algunas de las acciones propuestas por el mismo. Estxs jóvenes, al momento del trabajo de campo[5], desarrollaban actividades en distintas disciplinas artísticas (audiovisuales, artes escénicas, música, editorial, videojuegos y diseño); en cualquiera de las fases de creación, producción, difusión y consumo.

La exposición se ordena del siguiente modo: en la primera parte presentamos algunas nociones generales de las políticas de industrias culturales y de su implementación en el Gran Resistencia, a través del programa referenciado. En la segunda analizamos algunas características de las prácticas laborales de sus participantes y, finalmente, avanzamos en algunas reflexiones a modo de cierre.

 

2. La política de Industrias Culturales y su implementación en la Provincia del Chaco.

La política cultural se convierte en un campo de estudios durante la segunda mitad del siglo XX, con el fin de las guerras mundiales y la conformación del Sistema de las Naciones Unidas; Bayardo (2016) explica que si bien las políticas culturales siempre existieron, es entonces cuando se extiende la creación de instituciones públicas para administrar el sector y se definen conceptos básicos y agendas comunes de los Estados.

A partir de aquí, el campo de intervención de la política cultural se ha ido dinamizando y expandiendo. En un primer momento, como promoción de la alta cultura y fomento al acceso de bienes culturales y más tarde como impulso del desarrollo, reconocimiento de la diversidad y lucha contra el riesgo social (Infantino 2010). Pero sin dudas, para algunos autores (Basail Rodríguez, 2007) la potencialidad económica de la producción cultural le ha otorgado mayor legitimidad como recurso económico y la impuso sobre otras interpretaciones.

Esta articulación entre dos disciplinas aparentemente tan diferentes como la cultura y la economía resulta en el término de Industrias Culturales, para el cual la UNESCO (2010) propone la siguiente definición: “Son los sectores de actividad que tienen como objeto principal la creatividad, la producción o reproducción, la promoción, la difusión y la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial”.   

Son los sectores de actividad que tienen como objeto principal la creatividad, la producción o reproducción, la promoción, la difusión y la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial

En este marco, la figura del artista o trabajador del ámbito de la cultura se transmuta al abrirse paso en las industrias culturales o creativas dando lugar al nacimiento del emprendedor cultural (Rowan, 2010). Siguiendo al autor, los emprendedores culturales surgen a partir de la necesidad de profesionales que puedan entender las estructuras del mercado pero que no por ello dejen de tener un gran conocimiento sobre la cultura. Como una de las consecuencia, las ofertas curriculares de distintas disciplinas comienzan a incluir el marketing en la producción artística o creativa, a modo de impulsar a los artistas como gestores y/o empresarios de sí mismos (Szpilbarg y Saferstein, 2014).

Sin embargo, aún no están del todo saldadas las dificultades que impiden visibilizar estos espacios como auténticos ámbitos laborales, sobre todo si pensamos en los países Latinoamericanos, caracterizados por la heterogeneidad estructural de sus mercados de trabajo, sus procesos de informalidad y exclusión social de una parte importante de la población. Estos obstáculos están dados, además, por las valoraciones contrapuestas que históricamente se les han asignado a los conceptos de arte y de trabajo, el primero vinculado al esparcimiento, al ocio y lo improductivo, mientras que el segundo relaciona, comúnmente, a lo productivo y lo dignificante (Infantino, 2011).  

Sin embargo, aún no están del todo saldadas las dificultades que impiden visibilizar estos espacios como auténticos ámbitos laborales, sobre todo si pensamos en los países Latinoamericanos, caracterizados por la heterogeneidad estructural de sus mercados de trabajo, sus procesos de informalidad y exclusión social de una parte importante de la población.
 

En este sentido, García Canclini (2012) puntualiza una serie de exigencias que los jóvenes trabajadores en cultura deben afrontar tales como la precariedad en los trabajos efímeros que consiguen, la premisa de ser autoempleables y estar disponibles todo el tiempo, la necesidad de completar los ingresos para poder sostenerse con lo que pueden obtener en otras tareas e incluso, algunos de ellos, sin la expectativa de recibir remuneración alguna por su trabajo artístico.

La situación laboral de quienes trabajan en las Industrias Culturales en la Provincia de Chaco concuerda en gran parte con estas descripciones. Según los funcionarios del DIC entrevistados, el ámbito cultural, pensándolo en términos de espacios de trabajo, aún es un sector relegado en comparación con otros sectores económicos-productivos. Está conformado mayormente por emprendimientos asociativos y pequeños que funcionan en la economía informal: “…hablar de Industrias Culturales en Chaco es medio exagerado, lo que hay son emprendimientos pequeños asociativos que tienen vocación de desarrollo económico y también la función cultural […] de un sector cultural muy informal, de mucha precarización” (Funcionarix 2).  

...el ámbito cultural, pensándolo en términos de espacios de trabajo, aún es un sector relegado en comparación con otros sectores económicos-productivos.

Otro aspecto común en ellos es que estas ocupaciones no constituyen la actividad laboral principal de los sujetos, ya que suelen ser paralelas o complementarias a un empleo o a otra actividad productiva que proporcione algún tipo de ingreso económico: “…por lo general la persona que desarrolla una actividad cultural comparte su emprendimiento con incluso otro trabajo que le permita sostenerse para desarrollar su propio emprendimiento.” (Funcionarix 2).

El Departamento de Industrias Culturales de Chaco[6] según aparece descripto en sus materiales de difusión, tiene como objetivo “fortalecer a los emprendedores culturales chaqueños para potenciar su desarrollo económico”, entendiendo por emprendedores culturales a quienes producen bienes o servicios en la confluencia de la dimensión simbólica y la dimensión económica de la cultura.

Con ese fin, el organismo pone a disposición de los trabajadores independientes de la cultura una serie de herramientas, con objetivos diversos, que en todos los casos buscan potenciar sus actividades, tales como:

 1. La generación de circuitos de comercialización:

Consistente en la generación de espacios físicos puestos a disposición de los diferentes colectivos de trabajadores (audiovisualistas, fonográficos, actores, bailarines, diseñadores, artesanos, entre otros) para que los mismos puedan realizar sus producciones, exponerlas y comercializarlas. Por ejemplo, en el Centro Cultural Alternativo –CECUAL- existe el espacio de Arte y Diseño, donde diseñadores y artistas de la capital chaqueña y artesanos de las comunidades indígenas ponen a la venta sus producciones a diario; además, en este mismo espacio, llevan adelante frecuentemente las Ferias “Vente Pa Ki”, con más de 50 expositores de diseño y artistas independientes. Similares experiencias se realizan en otras localidades del interior de la provincia y, además, se efectúan convocatorias para otras ferias y eventos como la Bienal Internacional de Chaco.

2. El diseño y organización de actividades de formación y capacitaciones:

Por un lado, se ofrecen cursos orientados al manejo de un negocio (planificación, gestión, administración, estrategias de marketing y búsqueda de financiamiento); y por otro, se brindan cursos de perfeccionamiento profesional que incluyen es sus temáticas tecnologías específicas de cada disciplina. Estas actividades generalmente son llevadas adelante por profesionales locales o provenientes de otras provincias, reconocidos en el área.

3. Búsqueda de financiamiento y asesoramiento:

El DIC no cuenta con una línea de subsidios ni créditos propia, si no que se ocupa de difundir y acercar a los interesados las convocatorias a concursos y becas culturales o artísticas de distintos organismos (INAMU, INT, FNA, etc.)[7], así como a programas de financiamiento estatal de carácter provincial, nacional e internacional, y del sector privado. Desde allí, se brinda asesoramiento acerca del financiamiento conveniente para cada tipo de proyecto/emprendimiento, se acompaña en el proceso de búsqueda y en el armado de proyectos (que para muchos significa un obstáculo, ya que tienen poca experiencia en este tipo de tareas).

4. Fortalecimiento de producción colaborativa y en red:

Esta herramienta apunta a generar instancias de trabajo asociativas y en colaboración entre hacedores o trabajadores del mismo sector y de otros ámbitos para posibilitar la sustentabilidad de los proyectos en el tiempo, a través de rondas de vínculos donde pueden ofrecer y comercializar sus producciones y a la vez generar producciones colaborativas.

Como vemos, contrariamente a lo que se pueda deducir desde el sentido común, el direccionamiento de esta política de promoción del trabajo independiente, no está vinculado únicamente a la lógica de mercado, sino que también se orienta al fortalecimiento de otros valores como la identidad, la inclusión social y la cooperación en lugar de competencia; vislumbrando a estos ejes como caminos alternativos que posibiliten la sustentabilidad de los proyectos o emprendimientos que se originen: “Lo primero que intentamos es adecuarlo a una realidad y después si trabajar desde Industrias Culturales, a romper un poco esta distancia de emprendedurismo aislado y generar instancias de economías colaborativas asociativas, cooperativas que permitan primero adecuarnos a un contexto y por otro lado, por el concepto también, de creer que hay posibilidad de un desarrollo económico.” (Funcionarix 2).

Los marcos de referencia teórico/conceptuales en los que se sostienen las acciones del organismo coinciden con la crítica realizada por algunos autores como Santos Ortega (2014), al cuestionar la visión más liberal del emprendedurismo, que sólo reproduce ciertos valores empresariales capitalistas (competencia, individualismo, meritocracia) en diversos ámbitos y, de este modo, contribuye al sostenimiento de los procesos de dominación en las relaciones sociales de producción: “En general hay un paradigma actual que pareciera que sólo dependes de la creatividad y tus ganas o tu espíritu emprendedor y, además, aislado de un contexto de relaciones de colaboración o de reciprocidad o de economías más colaborativas.” (Funcionarix 2).

Como se advierte en la cita anterior, el entrevistado se distancia de aquella percepción que sólo vincula el éxito de estas experiencias con la capacidad y creatividad individual de cada sujeto, reconociendo la incidencia  que tiene la relación de ciertos factores de orden estructural e institucional (y sus particularidades contextuales) en el desarrollo del trabajado independiente.  

...convoca a un elevado número de jóvenes entre sus destinatarios, con un alto grado de heterogeneidad en sus perfiles. Además, el vínculo y el tránsito, de cada uno de ellxs por el programa es también muy variable y se relaciona con los múltiples y diversos motivos e intereses iniciales por los cuales se acercan al DIC.

 

Si bien las acciones de este organismo están orientadas a todxs aquellxs que deseen fortalecer un proyecto o emprendimiento en algunos de los sectores de las Industrias culturales, convoca a un elevado número de jóvenes entre sus destinatarios, con un alto grado de heterogeneidad en sus perfiles. Además, el vínculo y el tránsito, de cada uno de ellxs por el programa es también muy variable y se relaciona con los múltiples y diversos motivos e intereses iniciales por los cuales se acercan al DIC. Pero, a diferencia de lo que ocurre con la población de otros programas destinados a promover el trabajo independiente[8], el acercamiento de estxs jóvenes no se vincula sólo con la falta de empleo y/o con la necesidad urgente de generar un ingreso, si no, en muchos casos, por la intención de iniciar o fortalecer un proyecto laboral autónomo, en un ámbito que les gusta o interesa.

El intenso y sostenido trabajo que lleva adelante este Departamento, desde su creación y de manera articulada con otras Direcciones artísticas del Instituto de Cultura del Chaco, se traduce materialmente en una significativa cantidad de acciones y se ve reflejado también en la cantidad de trabajadorxs con los que lograron establecer vínculos. Datos parciales, disponibles en una base construida por este organismo, marcaban un  registro de 871 trabajadorxs de la provincia, que habían participado en algunas de las propuestas realizadas, hasta el mes de junio de 2018. Respecto a sus perfiles, un poco más del 50% de lxs mismos se dedicaban al sector de diseño, y el resto se componía por quienes lo hacían en el sector audiovisual, musical, editorial, al de videojuegos, artes escénicas y artesanías.  

El intenso y sostenido trabajo que lleva adelante este Departamento ... se traduce materialmente en una significativa cantidad de acciones y se ve reflejado también en la cantidad de trabajadorxs con los que lograron establecer vínculos.

Sin embargo, más allá de estos logros, aún aparecen dificultades para concretar algunos de los objetivos programáticos, fundamentalmente aquellos vinculados con el intento de posicionar a los ámbitos artísticos/culturales como espacios para el desarrollo laboral y, por defecto, como motor del crecimiento económico de la provincia. A pesar de que existe una Ley provincial de promoción de las Industria Culturales y Creativas (Ley nº 6.996[9]), en términos fácticos, el sector cultural no logra situarse a un nivel de importancia similar o paralelo al que tienen otros sectores productivos:

“En general los programas no incorporan tanto al sector cultural como objeto de apoyo. Si tenés un emprendimiento de miel seguramente tendrás más apoyo que si tenés un proyecto cultural. Todavía la idea de la cultura no está asociada tan fuertemente al sector productivo.” (Funcionarix 1).

La persistencia de concepciones, sostenidas por parte de algunos agentes del Estado, que desvinculan a la actividad cultural de la generación de trabajo y del desarrollo económico, son señaladas como una limitante en la gestión cotidiana de este organismo. No obstante, cabe señalar también, que las restricciones político-presupuestarias en este ámbito se cristalizan no sólo en el menor financiamiento para la promoción de actividades independientes, sino que también se extienden a las condiciones laborales generales de quienes desarrollan sus actividades en relación de dependencia, en el Estado Provincial.[10] 

La persistencia de concepciones, sostenidas por parte de algunos agentes del Estado, que desvinculan a la actividad cultural de la generación de trabajo y del desarrollo económico, son señaladas como una limitante en la gestión cotidiana de este organismo

 

3.a) Las prácticas laborales de lxs jóvenes en el campo de la cultura

La totalidad de jóvenes entrevistadxs residen en zonas urbanas, pertenecen a sectores socioeconómicos medios y aunque algunos de ellos ya no habitan con sus padres, aún reciben ayuda económica para poder sostenerse. Una parte mayoritaria esta graduada en carreras vinculadas a las artes y/o la cultura y son la primera generación de universitarios y profesionales en sus familias. La mayoría de ellos se formaron en instituciones de nivel terciario y/o universitario de la provincia, en ofertas de carreras artísticas o de gestión cultural, lo que también evidencia un proceso progresivo de profesionalización de los trabajadorxs de la cultura, especialmente en el Gran Resistencia.  

La mayoría de ellos se formaron en instituciones de nivel terciario y/o universitario de la provincia, en ofertas de carreras artísticas o de gestión cultural, lo que también evidencia un proceso progresivo de profesionalización de los trabajadorxs de la cultura, especialmente en el Gran Resistencia.

Este grupo de jóvenes se distingue, además, por desempeñar varias actividades productivas de manera paralela, distribuyendo sus tiempos entre el proyecto o emprendimiento, la oferta de talleres de formación y, en algunos casos, un empleo (en el sector público y/o privado). Pero, un aspecto que aparece con mayor recurrencia en los casos analizados es la configuración de una modalidad de trabajo por “proyectos” a corto y mediano plazo, en forma autogestiva, colaborativa e interdisciplinaria, y en condiciones informales. Siendo esta última característica, un rasgo determinante en la construcción de sus trayectorias artísticas/culturales y, a su vez, de sus trayectorias como emprendedorxs.  

...un aspecto que aparece con mayor recurrencia en los casos analizados es la configuración de una modalidad de trabajo por “proyectos” a corto y mediano plazo, en forma autogestiva, colaborativa e interdisciplinaria, y en condiciones informales.

Los rubros a los que se dedican se concentran con mayor fuerza en el diseño (diseño de indumentaria textil, de bolsos y carteras, de objetos de decoración, accesorios e incluso el diseño gráfico). El resto se distribuye entre quienes, se dedican a la música, los videojuegos, las audiovisuales, las artes escénicas y las artesanías. Si bien hay casos de jóvenes que llevan adelante emprendimientos asociativos, la mayoría son individuales, pese a ello se develan diversas formas de participación en las que se identifica el apoyo de familiares, amigos o conocidos, en alguna parte del proceso productivo.

En general, ellxs realizan la totalidad de las actividades del proceso de producción en sus emprendimientos. Esto obliga a cada joven a desempeñar una multiplicidad de roles de manera simultánea al tener que llevar adelante la planificación, organización, producción, comercialización y difusión de sus producciones de manera conjunta.

Los rubros a los que se dedican determinan en gran medida las tareas y los tipos de tecnologías que utilizan. Mientras que algunos recurren a máquinas electrónicas y herramientas informáticas más sofisticadas (audiovisuales, videojuegos, diseño gráfico y editorial), otros requieren de maquinarias y herramientas electrónicas, mecánicas o manuales un tanto más rudimentarias (Diseño de indumentaria y artesanías).

Para ello precisan y ponen en juego una serie de conocimientos y habilidades específicas de cada disciplina. Como lo señalamos en párrafos precedentes, estos saberes fueron adquiridos, en algunos casos, por medio de estudios formales en el nivel superior, en carreras terciarias y universitarias e incluso de pos grado. Y en otros, a través de instancias educativas no formales (talleres y charlas particulares) e informales como aprender del oficio de los padres. Además, en la mayoría de los casos lxs entrevistadxs afirman haber desarrollado un método de aprendizaje autodidacta.

Casi todos trabajan desde sus hogares, algunxs tienen un espacio exclusivo dentro de él, como es el caso de María y Jesús que han instalado su taller dentro de la vivienda. Otrxs en cambio, cuentan con espacios más restringidos como dos de las jóvenes entrevistadas, que trabajan en el comedor o en su habitación; viéndose obligadas a adecuar el espacio físico a los requerimientos simultáneos del trabajo y la vida doméstica. Otro aspecto relevante en sus procesos de trabajo es el uso generalizado de las redes sociales para difundir y vender sus productos; tarea que ocupa varias horas de su jornada laboral, en algunos casos hasta la mitad, sin obtener una contraprestación por ello.

Efectivamente estas prácticas que frecuentemente suelen ser consideradas actividades de esparcimiento u ocio responden a características esenciales de un trabajo. Siguiendo a Neffa (2003) entendemos por trabajo a uno de los modos de actividad que se caracteriza por ser un esfuerzo realizado por el hombre para producir algo que es exterior a sí mismo, hecho en dirección de otros y con una finalidad utilitaria[11].  

Efectivamente estas prácticas que frecuentemente suelen ser consideradas actividades de esparcimiento u ocio responden a características esenciales de un trabajo.

De allí que las valoraciones altamente positivas que los jóvenes tienen sobre el programa se vinculan, fundamentalmente, con el acompañamiento del  DIC para potenciar y fortalecer sus actividades. En esta línea, varixs entrevistados mencionaron que la participación en algunas de las acciones propuestas desde el programa fue central para re-pensar y considerar a sus proyectos artísticos y/o culturales como una posibilidad laboral y no únicamente como una actividad que les interesa y apasiona, para realizar en su tiempo libre. Ligado a ello, surgieron también apreciaciones positivas sobre las oportunidades que tuvieron de adquirir conocimientos sobre gestión, administración y comercialización; ya que en general poseen experiencias y saberes previos para realizar sus producciones pero escasos o nulos conocimientos y herramientas vinculadas a la generación y el sostenimiento de sus proyectos en términos empresariales.

 

3.b) Tensiones que irrumpen en las condiciones laborales del trabajo independiente en sector de las IC

En este apartado final presentamos algunas características de las condiciones de trabajo que, desde las vivencias de lxs jóvenes, ponen en tensión la práctica del trabajo independiente: el uso del tiempo y la intensificación de trabajo, la estabilidad y los ingresos.

En los momentos iniciales de las entrevistas, lxs jóvenes resaltan positivamente el uso del tiempo que habilita este tipo de experiencias, fundamentalmente asociado a la posibilidad de incidir en la distribución de los tiempos laborales y los de otras esferas de la vida. “Y me gusta el emprendimiento porque lo manejo como yo quiero (S. Mujer, 32 años. Sublimado). Como también, de poder decidir sobre la organización de los tiempos de trabajo: “Para mí lo más importante de destacar es que podes ser tu propio jefe y manejar tus horarios (C, Mujer, 19 años. Diseño de accesorios).

Sin embargo, a medida que avanzan en la reflexión sobre sus experiencias, en sus relatos aparecen también ciertas tensiones y contradicciones. A pesar de que expresan poder manejar sus propios tiempos y horarios reconocen que esta modalidad en ocasiones implica trabajar más horas, requiere un mayor esfuerzo y dedicación, no logrando desconectarse casi nunca del trabajo y esto, en algunas ocasiones, genera una sobrecarga de trabajo y la sensación de estar siendo “auto-explotados”: “…yo que soy independiente soy la más dependiente del mundo o sea estoy metida en este lugar las 24 horas.” (Y. Mujer, 30 años. Objetos de decoración).  

A pesar de que expresan poder manejar sus propios tiempos y horarios reconocen que esta modalidad en ocasiones implica trabajar más horas, requiere un mayor esfuerzo y dedicación, no logrando desconectarse casi nunca del trabajo y esto, en algunas ocasiones, genera una sobrecarga de trabajo y la sensación de estar siendo “auto-explotados”

Entre sus obligaciones hay una amplia gama de tareas necesarias pero percibidas como “aburridas” que deben cumplir: “Para mí la parte administrativa, no. Soy diseñadora o sea odio ¿entendés? (Y. Mujer, 30 años. Objetos para decoración). “No me veo y no me gusta planificar. […] Hay veces que realmente no querría hacer algunas cosas que igual tengo que hacer” (S. Mujer, 32 años. Sublimado). Este tipo de tensiones se vinculan con la percepción de una reducción de los márgenes para ser creativos en el proceso de trabajo, ya que su rol- en términos de emprendedorxs- trasciende la acción precisa de crear: “…pero es como que si bien no puedo hacer eso, no quiero, me la baja, o no me gusta, tampoco dejo que eso corte mi producción” (J. Varón, 27 años. Diseño de indumentaria textil).

A su vez, gran parte de ellxs deben enfrentar las exigencias de un trabajo que no cuenta con las condiciones necesarias para brindar seguridad y estabilidad laboral: “…ser emprendedor es esa persona que se anima a dar el paso, que también es un paso de incertidumbre porque vos no sabes a donde te estas por ir, siendo empleado vos tenés un sueldo fijo, pero siendo emprendedor vos no sabes que puede pasar.” (M. Varón, 27 años. Música).

Esta situación de incertidumbre, inestabilidad y precariedad se profundiza aún más por cuestiones relacionadas con la escasa valoración monetaria que poseen ciertos bienes y servicios culturales. El valor intangible de muchas de sus producciones obliga a que, en muchas ocasiones, deban aceptar un pago inferior al que consideran que deberían obtener por su trabajo: “…tenés que bajar los precios porque sabes que la gente no quiere pagar lo que vale tu producto.” (V. Mujer, 27 años. Bordado). “Nosotros terminamos cobrando cincuenta pesos a veces y ya llega a ser miserable porque ¡no es nada!” (P. Varón, 28 años. Música).  

El valor intangible de muchas de sus producciones obliga a que, en muchas ocasiones, deban aceptar un pago inferior al que consideran que deberían obtener por su trabajo

En resumen, el trabajo independiente en las IC, que se postula desde un discurso hegemónico como aquel que posee una serie de atributos que hacen a un trabajo ideal o interesante (creatividad, autonomía, flexibilidad) es puesto en tensión por lxs jóvenes al considerar sus propias experiencias en las que enfrentan condiciones laborales de precariedad, informalidad, e inestabilidad.

 

 

 

4. Reflexiones finales

En este artículo pretendimos avanzar en una descripción de las prácticas laborales de un grupo de jóvenes que participaron en un programa estatal de fortalecimiento para emprendedores de base cultural.

En primer lugar, consideramos importante destacar que esta política además de aportar a la promoción de las actividades artísticas y culturales locales en un sentido amplio, constituye también un apoyo concreto, en términos laborales, para quienes las producen. Esto se evidencia en sus diversas contribuciones a la generación de espacios de formación, la conformación de colectivos, el fomento del trabajo cooperativo, el apoyo en acciones de difusión y vinculación con potenciales usuarios, públicos y/o consumidores.  

...a partir de ciertas acciones realizadas en el programa lxs jóvenes han podido reconocer y visualizar a sus prácticas artísticas como un trabajo

En esta línea podemos pensar también que estas políticas sirven, además, para “desmontar” parte del imaginario construido que históricamente interpretó al arte y al trabajo desde conceptualizaciones contrapuestas, como espacios diferenciados, distantes. Así, identificamos por ejemplo, que a partir de ciertas acciones realizadas en el programa lxs jóvenes han podido reconocer y visualizar a sus prácticas artísticas como un trabajo e iniciar la construcción de trayectos formativos-laborales autónomos, en una actividad creativa, que lxs estimula y les genera interés. 

No obstante, si ponemos el foco en algunas características de las prácticas laborales que estxs jóvenes desarrollan, queda en evidencia como lo independiente permanece en una esfera no regulada, de trabajo flexible y precarizado. Si bien, como lo señalan Lépore y Schelser (2007), el alto grado de heterogeneidad e informalidad son los principales rasgos del trabajo independiente en la Argentina en general, estos se agravan en algunas actividades como las del campo de la cultura, que aún poseen un carácter sub-ordinado.  

...si ponemos el foco en algunas características de las prácticas laborales que estxs jóvenes desarrollan, queda en evidencia como lo independiente permanece en una esfera no regulada, de trabajo flexible y precarizado.

El resguardo de la calidad del trabajo y el cumplimiento de los derechos fundamentales de lxs trabajadores de este sector, trasciende las posibilidades y funciones de los organismos de cultura y requiere, claro está, una intervención articulada y una atención directa de las agencias con competencias específicas en la implementación de políticas económicas, de trabajo y empleo.

 

 


Bibliografía:

Andalucía. Confederación de empresarios de Andalucía (CEA). (2012). Guía fomento iniciativas empresariales (PYMES/Autónomos) en sectores emergentes. Recuperado de: https://bit.ly/330dVdP

Basail Rodríguez, A. (2007). Reseña de “El recurso de la cultura. Usos de la cultura en la era global” de Yúdice, G. LiminaR. Estudios Sociales y Humanísticos, vol. V, núm. 1, enero-junio, pp. 213-219. Centro de Estudios Superiores de México y Centro América San Cristóbal de las Casas, México. Recuperado de: https://www.redalyc.org/pdf/745/74550114.pdf

Bayardo, Rubens (2016). “Creatividad y políticas culturales públicas en la Ciudad de Buenos Aires a comienzos del siglo XXI”, Etnografías Contemporáneas, 2 (3), pp. 160-174. Recuperado de: https://bit.ly/2CXwi8S

Echarri, F. (2014). La gestión cultural en el Chaco entre 1995 y 2007. 1er congreso latinoamericano de gestión cultural. Santiago Chile. Recuperado de: https://bit.ly/2LkgZhr

Garcia Canclini, N (Coord.) (2012) Jóvenes culturas urbanas y redes sociales: practicas emergentes en las artes, las editoriales y la música. Madrid: Fundación Telefónica/Editorial Ariel. Recuperado de: https://bit.ly/35hww6M

Infantino, J. (2010). Cultura, jóvenes y políticas en disputas. Practicas circenses en la ciudad de Buenos Aires. (Tesis Doctoral en antropología). Universidad Nacional de Buenos Aires, Buenos Aires.

Lépore E, y Schleser, D (2007) La heterogeneidad del cuentapropismo en la Argentina actual. Eduardo. Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social: Bueno Aires.

Neffa, J. C. (2003) El Trabajo Humano. Contribuciones al estudio de un valor que permanece. CEIL-PIETTE/CONICET, Buenos Aires. Ed. Lumen Hvmanitas.

Rowan, J (2010). Emprendizaje en cultura. Discursos, instituciones y contradicciones de la empresarialidad cultural. Traficantes de sueños. Madrid. Recuperado de: https://bit.ly/345rCJR

Santos Ortega, A. (2014). La política en manos de los empresarios: el imparable ascenso de la ideología del emprendedor. Revista Papeles, Nº 227, pp. 29-43.

Tras 66 días de lucha, se levantó el paro en el Instituto de Cultura. (30 octubre 2019). Chaco día por día. Recuperado de: https://bit.ly/2QUVGnO

UNESCO (2010). Políticas para la creatividad. Guía para el desarrollo de las Industrias Culturales y Creativas. Recuperado de: http://es.unesco.org/creativity/


[1]En los siguientes párrafos, nos referiremos a dicho organismo con la sigla DIC.

[2]Entendemos como tales a aquellos sectores económicos y productivos de los que se espera mayor crecimiento futuro y por tanto genera expectativas elevadas de empleo, cualificación e innovación (Andalucía, Confederación de Empresarios de Andalucía, 2012).

[3]Lescano, R. (2019). Microemprendimientos en el sector de la cultura, desde la mirada de los y las jóvenes del Gran Resistencia Chaco. (Tesis de Licenciatura en Relaciones Laborales). Corrientes, Universidad Nacional del Nordeste.

[4]Formación para el trabajo destinada a jóvenes en sectores productivos emergentes de Corrientes y Chaco (PI 18H001-SGCyT-UNNE).

[5]El trabajo de campo se realizó en el año 2018.

[6]En 1978 la Dirección de Cultura fue elevada al rango de Subsecretaría bajo dependencia del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, hasta la creación del Instituto de Cultura de la Provincia del Chaco en el año 2008 (Echarri, 2014), creado como ente autárquico por Ley Nº 6.255/08. Unos años más tarde,  en el 2015,  se determina la estructura y las funciones de las áreas del organismo donde establecen las especificaciones del Departamento de Industrias Culturales (dependiente de la Dirección de Economía de Cultura del Instituto de Cultura de Chaco). A partir de este momento se le da un marco regulatorio, no obstante, algunas de estas funciones venían siendo ejecutadas con anterioridad. Los funcionarixs consultados señalaron, además, que el puntapié para comenzar a pensar en la cultura como recurso de desarrollo económico en Argentina fue el programa MICA (Mercado de Industrias Creativas Argentinas) iniciado en el 2012. A partir del cual empiezan a crearse áreas de Industrias culturales y creativas en los organismos públicos.

[7]Intitulo Nacional de la Música; Instituto Nacional de Teatro; Fondo Nacional de las Artes.

[8]Nos referimos a ofertas programáticas implementadas desde otros organismos vinculados a la gestión del trabajo, el empleo y/o el desarrollo industrial.

[9]Ley Nº 6.996/ 12 de promoción y radicación de las industrias culturales en la Provincia de Chaco.

[10]En el mes de septiembre del 2019 los trabajadores del Instituto de Cultura del Chaco nucleados en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) iniciaron una serie de reclamos vinculados al mejoramiento de sus condiciones de trabajo (solicitando la atención de una serie de problemas tales como la precariedad en los contratos laborales, pedidos de pases a planta y mejoras salariales, bonificación para trabajadores de planta permanente y la devolución de descuentos arbitrarios a trabajadorxs, entre otros). Entre las medidas se incluyó un paro total de actividades que se extendió a 66 días ininterrumpidos. (Chaco día por día, 2019).

[11]En su conceptualización este mismo autor explicita que es una actividad multidimensional que se manifiesta en diversas esferas (económica, tecnológica, social, ética, entre otras) pero también tiene dimensiones cognitivas y psíquicas, es decir subjetivas, intersubjetivas, afectivas y relacionales.

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