¿La Rebeldía se volvió de Derecha?

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Reseñas

¿La Rebeldía se volvió de Derecha?


Por: Ayelén Flores
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Cómo el antiprogresismo y la anticorrección política están construyendo un nuevo sentido común (y por qué la izquierda debería tomarlos en serio)

El nuevo libro de Pablo Stefanoni puede leerse como un constante llamado de atención. En tiempos en que abundan referencias sobre el “marxismo cultural” como culpable de la degradación de los valores occidentales y en los que expresiones como “ideología de género” seducen a ciertos sectores de la población, es necesario que los sectores progresistas y de izquierda presten la debida atención al fenómeno y lo sigan de cerca. 

El libro parte de un diagnóstico claro: la izquierda dejó de analizar a la derecha, mientras que las nuevas derechas alternativas, ubicadas a la derecha de los partidos liberal-conservadores convencionales, sí leen y discuten con la izquierda, y hacen de ese ejercicio su razón de ser. De esta forma, van construyendo nuevos sentidos comunes que resultan atractivos para una parte todavía pequeña pero significativa de los votantes. 

Esa falencia de la izquierda se relaciona tanto con su incapacidad para hacer realidad proyectos transformadores como con la pereza intelectual propia de considerarse una doctrina moralmente superior, que hace que los sectores progresistas interpreten que no hace falta siquiera considerar los planteos de la derecha. 

En ese sentido, el autor expone una idea interesante: que si bien con la completa instauración del capitalismo como orden económico global, la izquierda perdió la disputa en el plano económico, este abanico de nuevas derechas sostienen, de alguna forma o de otra, que la izquierda ganó la batalla cultural e instaló un status quo, el cual es necesario resistir y desafiar. Esto les permite entonces adueñarse de la rebeldía y posicionarse como movimientos “antisistema” y “antielitistas”, categorías que históricamente han sido patrimonio de la izquierda. 

Si bien Stefanoni aborda un fenómeno mundial, y que ciertamente tiene mayor incidencia en países europeos y en los Estados Unidos, no es menos cierto que el legado de Trump tuvo y seguirá teniendo una influencia tremenda en la potencialidad política de las nuevas derechas, especialmente ampliando el margen de lo que puede decirse en la esfera pública. Los exabruptos de Bolsonaro en Brasil, junto con la emergencia de los libertarios y la creciente popularidad de Agustín Laje en Argentina, sirven para ejemplificar la influencia de estas corrientes en la región, aunque, como bien aclara el autor en el apartado introductorio del libro, los «anticuerpos del Nunca Más» vienen siendo efectivos para evitar una legitimación más amplia de estas visiones excluyentes y racistas.

Analizar este fenómeno entonces, puede resultar útil para aquellos intelectuales, activistas o políticos, que se consideran representantes de sectores de izquierda o progresistas, no necesariamente para combatir directamente con estos nuevos exponentes de la derecha, sino más bien para comprender las propias falencias discursivas y a partir de allí, intentar articular narrativas que resulten más convincentes para explicar los fenómenos y consecuencias propias del capitalismo global que generan malestar generalizado.

La obra de Stefanoni nos otorga algunas pistas para pensar cómo los cambios materiales influyen en las ideologías imperantes en cada clima de época y en las hegemonías que supieron construir. Expone claramente cómo las izquierdas actualmente no consiguen articular un discurso claro y accesible  para explicar desigualdades y pérdidas de derechos, y cómo las nuevas derechas alternativas, sin escrúpulos morales ni pruritos éticos, recurren a expresiones misóginas, xenófobas y anti-inmigratorias para darle sentido a esa insatisfacción social. 

A priori, el éxito que tienen estas derechas alternativas en la construcción de narrativas que atraen a millennials y centennials, y la comodidad con la que se manejan en los foros de internet y las redes sociales, resulta suficiente para considerarlos referentes políticos de ciertas sensibilidades que la izquierda no consigue comprender y cautivar. En ese sentido, la mera descalificación no parece una estrategia conveniente. El libro pretende concientizar sobre la necesidad de intentar comprender cómo estas expresiones pasan de ser parte del mundo subcultural de internet a coaliciones que disputan el poder en algunos países.

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